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En
el estadio Maracaná, Boca cayó 3-1 ante Fluminense.
Martín Palermo, a los 12 minutos del complemento abrió
el marcador. Washington, de tiro libre, empató el
partido. Ibarra en contra y Dodó aumentaron para los
cariocas.
A pesar de la derrota, Boca planteó un gran partido:
desde el minuto cero hasta el final salió a buscar la
victoria pero la falta de definición no le permitió
liquidar el partido, lo cual lo terminó matando.
Fluminense dio la sensación de que especuló siempre
con el empate que había conseguido la semana pasada,
en cancha de Racing, y gracias a un tiro libre
ejecutado por Washington lograron empatar el partido,
en el que Boca era superior.
Tras el empate transitorio, Boca volcó todas sus
intenciones hacia el gol de la victoria pero llegaría una infortunada jugada en la que Hugo Ibarra
metería un gol en contra y el partido se pondría al
rojo vivo.
El conjunto dirigido por Ischia terminó defendiendo
con 3, llevando a todos sus jugadores adelante para forzar los
penales. Pero un mal pase de Palacio, capitalizado por
Dodó, terminó acabando con el sueño de retener por
séptima vez la Copa Libertadores.
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En una lectura rápida del partido, Boca Juniors no
mereció quedar eliminado y, paradójicamente, en su
mejor partido como visitante, el equipo de Ischia se
fue con las manos vacías. No obstante, Boca dejó
demostrado el gran coraje y la actitud de un equipo
que siempre va al frente. De hecho, eso es lo que lo
hace más grande al equipo argentino. |